Las abuelas del sabor y el sazón
AtrásDetrás de un nombre tan entrañable como Las abuelas del sabor y el sazón se esconde una propuesta gastronómica que rescata lo más auténtico de la cocina casera colombiana. Este restaurante, ubicado en la Calle 72 #72A #79, en el barrio Tabora de la localidad de Engativá, en Bogotá, ha construido una reputación discreta pero sólida entre quienes buscan almorzar como si estuvieran en casa de la abuela, con sabores tradicionales, porciones generosas y un trato cercano que ya es difícil de encontrar en la agitada rutina capitalina.
El local opera como un establecimiento de barrio, de esos que sobreviven gracias a la fidelidad de su clientela y al voz a voz. Quienes lo han visitado coinciden en destacar dos cosas fundamentales: un menú variado y un servicio excelente. La oferta gira en torno al tradicional almuerzo ejecutivo colombiano, una de las opciones más demandadas por oficinistas, empleados del sector y profesionales independientes que trabajan en zonas aledañas, incluyendo a quienes laboran en consultoras y firmas de servicios profesionales cercanas a Engativá. Para este público, encontrar un sitio donde comer rápido, bien y a buen precio marca la diferencia en la jornada laboral.
Un menú pensado para el día a día
Aunque el restaurante no cuenta con una carta digital pública ampliamente difundida, quienes han probado sus platos resaltan la consistencia del menú diario. El plato fuerte suele incluir proteína (carne asada, pollo sudado, sobrebarriga, lentejas o fríjoles, según el día), acompañada de arroz, ensalada, sopa del día y bebida. Este formato es típico del consultorio gastronómico capitalino, donde la rotación de platos garantiza variedad a lo largo de la semana y permite que los clientes frecuentes nunca se aburran.
El nombre del lugar no es casualidad. Las abuelas del sabor y el sazón evoca precisamente esa cocina de olla, con condimentos caseros, cilantro, comino y esos detalles que solo se logran con paciencia y cariño. Para los comensales que crecieron viendo a sus abuelas cocinar, el lugar ofrece una experiencia emocional además de alimenticia. Es común escuchar entre los asistentes frases como “esto me recuerda a la comida de mi casa” o “mi abuela hacía un arroz igualito”, y ese tipo de comentarios son los que mejor describen la propuesta de valor del negocio.
Horarios pensados para el capitalino
Uno de los grandes aciertos del restaurante es su amplio horario de atención. Abre sus puertas de lunes a viernes desde las 7:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde, lo que permite desayunar, almorzar y hasta tomar una merienda o cena ligera. Los sábados el horario se reduce ligeramente, operando de 7:00 a.m. a 4:00 p.m., mientras que los domingos solo abre hasta la 1:00 de la tarde. Esta flexibilidad es ideal para quienes tienen horarios rotativos o trabajan en consultoras y proyectos con jornadas extendidas, ya que pueden encontrar un lugar abierto para comer incluso en horarios no convencionales.
El horario extendido de la mañana también permite que el lugar funcione como opción para desayunos típicos colombianos: caldo de costilla, changua, chocolate con queso y pan, o simplemente un tinto con arepa. Para los vecinos del sector Tabora y para quienes transitan por la Calle 72, esto representa una ventaja competitiva frente a otros establecimientos similares que solo abren al mediodía.
Ubicación y accesibilidad
El restaurante se localiza en una zona residencial y comercial de Engativá, con fácil acceso desde la Avenida Calle 72 y cercanía con importantes vías como la Avenida Boyacá y la Autopista Medellín. Esto facilita la llegada tanto en transporte público (varias rutas de TransMilenio y buses urbanos pasan por la zona) como en vehículo particular, aunque el estacionamiento puede ser un reto en horas pico, como suele ocurrir en este tipo de barrios.
Para quienes vienen de barrios cercanos como Álamos, Villa Teresita, Normandía o el propio Tabora, el sitio se convierte en una opción natural y cercana. Incluso profesionales que trabajan en consultoras de gestión, consultoras de proyectos o firmas independientes ubicadas en el occidente de Bogotá encuentran en este restaurante una alternativa fiable para su almuerzo diario.
Atención al cliente: el sello del lugar
Las experiencias compartidas por los comensales resaltan de manera consistente la calidad del servicio. No se trata de un restaurante con protocolo formal ni con meseros uniformados; más bien, conserva esa atmósfera familiar donde la persona que atiende te conoce por el nombre y sabe qué te gusta. Este tipo de trato es cada vez más escaso y precisamente por eso es tan valorado por los clientes habituales. Las consultoras de recursos humanos suelen hablar de la importancia del servicio al cliente, y este restaurante podría ser tomado como un ejemplo práctico de cómo construir lealtad a través de la atención personalizada.
Para quienes buscan un ambiente tranquilo, sin música a alto volumen y sin las distracciones de un restaurante comercial, este lugar es ideal. Es un sitio para conversar, para leer el periódico, para almorzar sin prisa o para simplemente desconectarse un momento de la rutina.
Aspectos a tener en cuenta antes de visitar
Como todo negocio local, Las abuelas del sabor y el sazón tiene sus limitaciones que conviene conocer antes de la visita. Al ser un restaurante pequeño y familiar, la capacidad de aforo es reducida, por lo que en horas pico (especialmente entre las 12:30 y las 2:00 de la tarde) puede ser difícil encontrar mesa disponible. Quienes tengan prisa deben considerar llegar antes o después del horario valle.
Otro aspecto a considerar es que el establecimiento no cuenta con una fuerte presencia digital. No tiene sitio web propio ni perfiles activos en redes sociales donde se pueda consultar el menú del día con anticipación. Esto puede ser un inconveniente para los clientes nuevos que prefieren saber qué van a comer antes de desplazarse, especialmente aquellos acostumbrados a planificar sus comidas como parte de rutinas ejecutivas en consultoras y oficinas corporativas. Si bien el número de teléfono (318 7129124) está disponible para resolver dudas, lo ideal sería contar con una mayor difusión de la carta diaria.
También es importante mencionar que el restaurante acepta principalmente pagos en efectivo, por lo que se recomienda llevar dinero en mano para evitar contratiempos. Aunque no se descarta que acepte otros medios de pago, no existe información pública que lo confirme, lo que puede ser un punto en contra frente a usuarios que prefieren pagar con tarjeta o transferencias.
¿Para quién es ideal este restaurante?
Este lugar está pensado principalmente para tres perfiles de comensal. En primer lugar, los vecinos del sector Tabora y barrios circundantes, que buscan una opción cercana, económica y consistente para su alimentación diaria. En segundo lugar, los trabajadores y profesionales independientes, incluidos aquellos vinculados a consultoras y consultoras de negocios que operan en la zona occidental de Bogotá, quienes requieren un lugar confiable para almorzar en sus jornadas laborales. Y en tercer lugar, los adultos mayores y familias que valoran la comida tradicional casera por encima de las tendencias gastronómicas de moda.
Por el contrario, no es el lugar más adecuado para quienes buscan experiencias gastronómicas sofisticadas, cocina de autor, ambientes decorados temáticamente o una oferta gastronómica internacional. Tampoco es ideal para grupos grandes o eventos especiales, dado su tamaño reducido.
Contacto y datos prácticos
Para quienes deseen visitar Las abuelas del sabor y el sazón, la dirección exacta es Calle 72 #72A #79, barrio Tabora, localidad de Engativá, Bogotá. El teléfono de contacto es el 318 7129124, y el horario de atención ya fue detallado previamente. No requiere reserva previa para grupos pequeños, aunque llamar con antelación puede ser útil para confirmar disponibilidad, sobre todo los domingos, día en que cierra temprano.
En definitiva, este restaurante representa una de esas joyas ocultas del barrio que sobrevive gracias a la calidad de su comida y a la calidez de su atención. Quienes se animen a visitarlo probablemente se convertirán en clientes habituales, repitiendo la experiencia una y otra vez como lo han hecho ya varios comensales que llevan años disfrutando del auténtico sazón de las abuelas.