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Consultorio Jurídico Universidades

Consultorio Jurídico Universidades

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Cl. 68 #12-40, Bogotá, Colombia
Organización de servicios sociales
7.6 (177 reseñas)

El Consultorio Jurídico Universidades, adscrito a la Universidad Santo Tomás, funciona como un espacio de atención legal gratuita dirigido a personas que requieren orientación en distintas ramas del derecho y no cuentan con los recursos para contratar un abogado particular. Ubicado en la Calle 68 #12-40, en el barrio Quinta Camacho de la localidad de Chapinero, en Bogotá, este espacio se enmarca dentro de la práctica académica que las facultades de Derecho colombianas ofrecen como parte de la formación de sus estudiantes, quienes asesoran a los usuarios bajo la supervisión de profesionales titulados. Además de esta sede principal, el consultorio cuenta con otras sedes distribuidas en la ciudad, lo que amplía su cobertura dentro del sistema de consultoras jurídicas universitarias.

El horario de atención al público es de lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 5:00 p.m., aunque el reparto de fichas o turnos para ser atendido se realiza en dos jornadas específicas: en la mañana, alrededor de las 8:00 a.m., y en la tarde, a las 2:00 p.m. Quienes necesiten acceder al servicio deben llegar con suficiente anticipación, ya que la cantidad de cupos diarios es limitada, situación que ha generado opiniones divididas entre los usuarios. Para recibir la asesoría jurídica, se solicita como requisito presentar la fotocopia de la cédula de ciudadanía y un recibo de servicios públicos reciente, documentos que permiten verificar el lugar de residencia del solicitante. El contacto telefónico está disponible en el número (601) 5878797, extensión 1384, aunque varios usuarios han reportado dificultades para ser atendidos por esta vía.

Entre los aspectos positivos que los asistentes destacan se encuentra el carácter gratuito del servicio, lo que lo convierte en una alternativa real para personas de estratos bajos o en situación de vulnerabilidad económica que necesitan asesoría legal en temas como derecho de familia, civil, laboral, penal o administrativo. Quienes logran ser atendidos resaltan la disposición del personal, la organización del lugar, la existencia de una sala de espera adecuada y la calidad humana de los estudiantes y docentes que participan en el proceso. El ambiente se describe como limpio, ordenado y propicio para tratar asuntos delicados con la privacidad necesaria. Las consultoras legales universitarias como esta cumplen un papel social importante, ya que acercan la justicia a sectores que difícilmente podrían acceder a ella por medios convencionales.

Otro punto a favor es que se trata de un consultorio interuniversitario, es decir, no solamente presta servicios la Universidad Santo Tomás, sino que participan estudiantes y docentes de distintas universidades, lo que enriquece la visión y el enfoque de los casos atendidos. Esto permite que el usuario reciba una consultoría jurídica con perspectivas variadas y un acompañamiento más completo. Además, quienes tienen la oportunidad de acceder al servicio valoran positivamente la atención profesional y la posibilidad de obtener representación en procesos judiciales cuando el caso lo requiere, especialmente en temas de cuota alimentaria, donde algunos usuarios han conseguido resultados favorables luego de varios meses de trámite.

No obstante, la realidad del consultorio también presenta retos importantes que cualquier persona interesada en acceder al servicio debe conocer antes de asistir. La principal queja recurrente gira en torno al reducido número de cupos disponibles cada día. Mientras algunos usuarios indican que se reparten cinco fichas por jornada, otros mencionan que en ciertos periodos se han llegado a ofrecer hasta doce. Esta limitación obliga a los solicitantes a llegar mucho antes del horario formal de apertura, en algunos casos desde las 6:00 a.m. o incluso más temprano, para asegurarse un turno. Quienes no alcanzan a obtener una ficha deben regresar al día siguiente o esperar hasta la siguiente jornada de atención, lo que convierte el proceso en una prueba de paciencia y constancia.

La espera, una vez obtenido el turno, puede extenderse durante varias horas, particularmente si el caso de la persona anterior requiere un tiempo prolongado de exposición. Usuarios han reportado haber permanecido hasta cinco horas en las instalaciones para finalmente no recibir atención bajo el argumento de que ya se había cumplido el horario de los estudiantes. Este tipo de situaciones genera frustración y la sensación de que el tiempo invertido no se traduce en un beneficio concreto, especialmente cuando se trata de asuntos con términos procesales que corren en contra del solicitante. Precisamente, una de las críticas más sensibles apunta a casos en los que, según relatan algunos afectados, los plazos legales se han vencido por falta de seguimiento de los abogados en formación, lo que compromete seriamente los derechos del usuario y deja sin herramienta legal al ciudadano afectado.

Otro aspecto que merece atención es la calidad heterogénea de la atención. Aunque existen estudiantes comprometidos y docentes bien preparados, también se han presentado reportes sobre trato poco empático, falta de disposición para escuchar al usuario e incluso desinformación. Un caso documentado en reseñas menciona que a un usuario le indicaron de manera incorrecta cómo debía proceder ante una reclamación laboral, sugiriendo pasos que no correspondían con los canales oficiales. Este tipo de errores, propios del proceso de aprendizaje, pueden tener consecuencias serias para el ciudadano que confía plenamente en la orientación recibida. Por eso, antes de tomar decisiones definitivas basadas únicamente en lo que se le indique en la consulta, se recomienda contrastar la información con otras fuentes o solicitar aclaraciones hasta comprender plenamente el procedimiento a seguir.

En cuanto a las instalaciones, también existen observaciones importantes. Usuarios con movilidad reducida han señalado la falta de accesos adecuados para personas en condición de discapacidad, lo cual representa una barrera significativa para un servicio de carácter público y social. Tampoco se observa un sistema de citas previas eficiente ni canales digitales de consulta que permitan al menos una orientación inicial sin necesidad de desplazarse hasta la sede. La página web oficial, ubicada en consultoriojuridico.usta.edu.co, ofrece información general sobre las sedes y el modelo de atención, pero no dispone de un sistema de agendamiento en línea que facilite la vida al usuario.

Para quienes estén considerando asistir a este consultorio jurídico, resulta conveniente tener claras varias recomendaciones prácticas. En primer lugar, documentar previamente la situación con todos los soportes disponibles: copias de documentos, pruebas, recibos y cualquier antecedente relacionado con el caso. En segundo lugar, llegar con la mayor anticipación posible el día que se desee obtener el turno, recordando que la competencia por las fichas es alta. En tercer lugar, mantener una actitud paciente pero firme durante la espera, registrando los tiempos y los nombres de quienes atienden, por si fuera necesario presentar una queja formal. Por último, hacer un seguimiento constante del proceso y no dejar pasar plazos sin verificar el estado del trámite.

El Consultorio Jurídico Universidades representa una valiosa oportunidad de acceso a la justicia para los habitantes de Bogotá y sus alrededores. Su modelo académico-social permite que miles de personas reciban acompañamiento legal sin costo alguno, mientras futuros profesionales adquieren experiencia práctica en el ejercicio del derecho. Sin embargo, como cualquier servicio gratuito con alta demanda y recursos limitados, enfrenta limitaciones logísticas y operativas que es necesario aceptar y sortear con planificación. Informarse previamente sobre los horarios, los requisitos y las condiciones reales de atención marca la diferencia entre vivir una experiencia satisfactoria o toparse con obstáculos que podrían haberse anticipado. Acercarse al consultorio con documentación completa, tiempo disponible y expectativas realistas es la mejor manera de aprovechar este recurso que la Universidad Santo Tomás y las demás instituciones vinculadas ponen al servicio de la comunidad.

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